LOS CUADROS QUE ILUSTRABAN TUS LIBROS ESTÁN EN FLORENCIA


Santa María del Fiore

Uffizi es el museo donde se encuentran la mayoría de joyas del Renacimiento. Si pasas por ahí verás los cuadros que ilustraban tus libros cuando estudiabas esa época gloriosa llena de artistas que vivían de los encargos de un clero poderoso, de banqueros, mecenas y príncipes o de los concursos que ganaban para desarrollar sus proyectos. Pusieron los ojos en las obras de siglos pasados, cuando Roma fue un Imperio. Vieron esculturas que expresaban las pasiones humanas, en todos los formatos y ellos se sentían capaces de repetirlas de re-nacerlas.
Fachada principal y campanario.
La pintura siguió los progresos mediante maestros que pintaban para cubrir las paredes de capillas y palacios o pintaban tablas con motivos religiosos, en técnicas que han llegado hasta nuestros días como el temple, el fresco o el óleo. Cada artista se servía del maestro anterior para dar un paso de perfección hacia un realismo enmarcado en una perspectiva recién descubierta  y seguir por un clasicismo donde la proporción áurea ordenaba el mundo, y también sus cuadros. 
Pintura mural de la Capilla Brancacci.

En arquitectura fue similar, si el Panteón de Roma era una arquitectura sublime, Brunelleschi fue capaz de emularlo al hacer en Santa María del Fiore una cúpula inmensa, más tarde Miguel Ángel en el Vaticano repetiría la proeza.
Estatua ecuestre de Fernando I

Los tres artistas sobresalientes del Cinquecento, fueron Leonardo, Miguel Ángel y Rafael.
Ellos verían las puertas del batisterio que había hecho Ghiberti y subirían a la linterna de la cúpula de Brunelleschi para ver la ciudad desde esa altísima atalaya. Mirarían desde alguna colina de la ciudad  el río Arno bañado por esa luz crepuscular de los atardeceres. De las observaciones  de obras anteriores y de la naturaleza surgirían las suyas.
Esculturas de la Fuente de Neptuno.

La pinacoteca de la que hablamos tiene obras de estos maestros. Me llamó la atención La Anunciación de Leonardo, pues creí que era un cuadro más pequeño. El jardín donde está el ángel esta lleno de flores pintadas con gran detalle. Hay numerosas obras de contemporáneos suyos como Botticelli y Ghirlandaio, que además coincidieron en el taller de Verrocchio, así como de pintores de anteriores generaciones, del Quattrocento.  Si en el Louvre de París la estrella es la Gioconda  en la galería Uffizi reina Botticelli con La primavera y El nacimiento de Venus. 
Caballos de mar. Fuente de Neptuno.
Sin embargo estas pinturas no se exhiben en las mejores condiciones.
Los cuadros de gran formato, están en una gran sala con focos altos y están protegidas por un grueso cristal verdoso. Los reflejos en el vidrio y la iluminación no contribuyen en la contemplación de las pinturas y los detalles se pierden. Los personajes de la Primavera en el jardín cubierto de flores, que me recordaron el jardín de la Anunciación de Leonardo, conviven con invitados anónimos y puertas de entrada reflejados, como parte de la composición. 
Otras salas están sin aclimatar y las obras expuestas, en este caso retablos góticos soportaban altas temperaturas y ventilación deficiente. las ciudades cada vez se parecen más a los parques temáticos, donde los turistas deambulan de una iglesia a un museo, mercado o cualquier lugar  reflejado en una guía, para ver en malas condiciones las obras, después de soportar largas colas y pagar un precio alto por entrar.
Comentario y Fotografías JCuenca


Rio Arno

Ponte Vecchio.

En los jardines de Bóboli.

Obelisco en los jardines de Bóboli.

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