viernes, 4 de septiembre de 2015

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA

Empecé esta serie que llamo EL ÁRBOL DE LA CIENCIA, relacionada con esos primeros momentos de la creación, cuando las formas surgieron. Las espirales y los círculos son las formas de las galaxias, de los planetas, de las copas de los árboles y de los primeros dibujos infantiles. 


Estamos en una sociedad tecnificada donde la ciencia en vez de abrir puertas al conocimiento sirve a unas corporaciones sin alma que desconfían de las humanidades. La ciencia solo puede explicar el mundo  en un pequeño porcentaje, contrariamente a lo que se cree. La intuición es un saber poderoso, y muchos de los adelantos científicos vienen precedidos de algún destello de la intuición. Las emociones, la música, la pintura llegan muy rápido a lo profundo de nuestro ser por estar emparentadas con la intuición.  

Los primeros dibujos de un niño son círculos y  espirales. Su mundo lo explica mediante lo simbólico, lo simplifica a lo esencial. En la medida que crecemos lo complicamos, acostumbramos a añadir capas a nuestro conocimiento. Nuestra cultura nos llega de forma hermética y altamente especializada y como consecuencia, cuanto más se especializa en realidades concretas,  pierde la espectativa del todo. 

La naturaleza en tiempos pretéritos era el centro de la existencia, donde el ser estaba profundamente conectado con ella y el hombre se expresaba de una manera simplificada. Su mundo también lo explicaba esquemáticamente recordándonos dibujos infantiles. Los puntos y rayas del  primer circulo del niño,  se convierten posteriormente, en  "manos y piernas". Para él no somos cabeza tronco y extremidades, sino todo a la vez en su dibujo.  


Llegando a este punto me gustaría quitar algunas capas...para ir llegando a lo esencial y convertir la pintura en lo que es;  en algo explícito donde el color y la materia nos sirve, en un juego de combinaciones para  hacer vibrar algún punto de nuestra emoción

Si quitamos la capa de "esto lo hace "cualquiera o "esta pintura se ha vendido por mucho dinero"...iremos acercándonos  a la conexión entre artista y espectador, e iremos tomando conciencia.  Para hacer verdadera ciencia primero tendríamos que tener conciencia, no haber perdido eso tan esencial que sabíamos de niños, que la persona es un todo que tiende las manos hacia sus semejantes, sin las capas del egoismo, de la manipulación, de la envidia ...

Estas pinturas nos remiten a ese mundo primordial de circulos, líneas, espirales, que son las formas de las  galaxias, de los planetas, de las copas de los árboles y de los primeros dibujos infantiles. Las pinturas están relacionados con los primeros momentos de la creación, cuando las formas surgieron.


Recojo esa síntesis de la creación para crear y para difundir un mensaje: la tierra la debemos cuidar y el arte ha de servir para ampliar nuestra percepción de la realidad. 


ALGUNOS CAMBIOS EN EL TEXTO (Junio 2026)

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA

Empecé esta serie, que llamo El árbol de la ciencia, para evocar esos primeros momentos de la creación en los que surgieron las formas. Las espirales y los círculos son la geometría de las galaxias, de los planetas, de las copas de los árboles y, de manera reveladora, de los primeros dibujos infantiles.

Hoy vivimos en una sociedad tecnificada donde la ciencia, en lugar de abrir puertas al conocimiento puro, a menudo sirve a corporaciones sin alma que desconfían de las humanidades. Contrariamente a lo que se cree, la ciencia solo puede explicar un pequeño porcentaje del mundo. La intuición, en cambio, es un saber poderoso; de hecho, muchos de los grandes adelantos científicos nacen de un destello intuitivo. Las emociones, la música y la pintura llegan directamente a lo más profundo de nuestro ser porque comparten esa misma raíz primordial.

Lo esencial frente a la especialización

Los primeros dibujos de un niño son círculos y espirales. Su mente explica el mundo a través de lo simbólico, simplificándolo a lo esencial. Sin embargo, a medida que crecemos, lo complicamos todo añadiendo capas y capas de conocimiento. Nuestra cultura nos llega de forma hermética y altamente especializada; el problema es que, cuanto más nos enfocamos en realidades concretas, más perdemos la perspectiva del todo.

En tiempos pretéritos, la naturaleza era el centro de la existencia. El ser humano estaba profundamente conectado con ella y se expresaba de manera esquemática, recordándonos a ese trazo infantil. Para un niño, los puntos y rayas de su primer círculo se convierten más tarde en "manos y piernas"; en su dibujo no somos cabeza, tronco y extremidades, sino una totalidad integrada.

Desgastar las capas para conmover

Llegado a este punto, mi objetivo con esta serie es quitar capas. Quiero despojar al arte de lo accesorio para llegar a lo esencial y convertir la pintura en lo que realmente es: un acto explícito donde el color y la materia vibran en un juego de combinaciones dispuesto a tocar la emoción del espectador.

Si eliminamos los prejuicios cotidianos —como el clásico "esto lo hace cualquiera" o el ruido de "esta pintura se ha vendido por mucho dinero"—, nos acercamos a la verdadera conexión entre el artista y quien observa, despertando la conciencia. Para hacer verdadera ciencia, primero tendríamos que recuperar esa conciencia; no haber perdido aquello tan esencial que sabíamos de niños: que el ser humano es un todo que tiende las manos hacia sus semejantes, libre de las capas del egoísmo, la manipulación o la envidia.

Estas pinturas nos devuelven a ese universo original. Recojo esta síntesis de la creación no solo para pintar, sino para difundir un mensaje urgente: debemos cuidar la Tierra, y el arte debe servir para expandir nuestra percepción de la realidad.



EL ÁRBOL DE LA CIENCIA 1. Acrílico papel. 50x65 cm. 2015 (Mayo) JCuenca.

Detalle.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA 2. Acrílico papel. 50x65 cm. 2015 (Mayo) JCuenca.

Detalle.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA 3. Acrílico papel. 50x65 cm. 2015 (Mayo) JCuenca.

Detalle.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA 4. Acrílico papel. 50x65 cm. 2015 (Mayo) JCuenca.

Detalle.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA 5. Acrílico papel. 50x65 cm. 2015 (Mayo) JCuenca.

Detalle.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA 6. Acrílico papel. 50x65 cm. 2015 (Mayo) JCuenca.

Detalle.
Esta serie de 6 acrílicos sobre papel de EL ÁRBOL DE LA CIENCIA, se complementa con estos 6 lienzos que forman parte de PAISAJES PRIMORDIALES y con cuatro dibujos en técnica mixta que muestro a continuación.



TIERRA 1 
 

TIERRA 1
TIERRA1. Acrílico lienzo.  38x46 cm. Año 2015. JCuenca



TIERRA 2 

TIERRA 2.
TIERRA 2. Acrílico lienzo. 38x46 cm. Año 2015. JCuenca.





TIERRA 3

TIERRA 3

TIERRA 3. Acrílico lienzo. 38x46 cm. Año 2015. JCuenca.



TIERRA 4

TIERRA 4.

TIERRA 4. Acrílico lienzo. 38x46 cm. Año 2015. JCuenca.




TIERRA 5

TIERRA 5

TIERRA 5. Acrílico lienzo. 38x46 cm. Año 2015. JCuenca.




TIERRA 6

TIERRA 6.

TIERRA 6. Acrílico lienzo. 38x46 cm. Año 2015. JCuenca.

A continuación cuatro dibujos PRIMORDIALES que completan la serie de EL ÁRBOL DE LA CIENCIA


PRIMORDIAL 1. Mixta papel 23x33 cm. 165 gr. Año 2015.

PRIMORDIAL 2. Mixta papel 23x33 cm. 165 gr. Año 2014.

PRIMORDIAL 3. Mixta papel 23x33 cm. 165 gr. Año 2014.

PRIMORDIAL 4. Mixta papel 23x33 cm. 165 gr. Año 2014.

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