Soporte de libertad y arte, de gesto y oficio, color de cielo en los árboles y de tierra en las nubes
Estas dos pinturas deambulan por el taller desde hace tiempo y no las había mostrado. Han ido creciendo con pintura y materia que sobraba de otras. Las brochas empleadas en otros cuadros, antes de limpiarlas con agua, las pasaba restregándolas por estos cartones que son el soporte de ambas, para que dejaran el acrílico sobrante. Esos cartones no tenían la pretensión de ser cuadros terminados, pero según crecían con gestos, materia y color, vi que había un propósito. Estas pinturas me sirvieron para expresarme más libremente que en otras de soporte más selecto. Apliqué soluciones que no me atrevía en otros cuadros, por aquello de que no tienes nada que perder, como mayor grosor de la materia, el uso en ocasiones de la espátula, y dibujo más libre con la punta del pincel, creando figuración dentro de la figuración. Así que hay dinamismo, improvisación, materia, color, y cierta figuración en ambas. El tema para finalizarlas lo retomé de otras pinturas, que deben estar en algún sitio de este blog ÁRBOLES COMO NUBES. Así que se perciben como figurativas porque reconocemos inmediatamente el elemento árbol. Lo reconocemos porque lo tenemos fijado en la memoria y esto quizás no nos deja ver otras opciones, como por ejemplo nubes, "ancladas". Así, en vez de árboles como nubes, veríamos nubes como árboles. Otra opción es mirar el fondo, en muchos cuadros el fondo es el verdadero cuadro. En el primer caso, es un fondo matérico, de turbulencias, de gestos, de curvas, rotundo, que se extiende arropando los árboles. No hace alusión a horizontes, ni arriba o abajo, si no a lo abstracto. En el segundo caso, los colores cubren a otros colores de otras capas, sin ocultarlos del todo. Aquí si hay un horizonte que divide en dos partes el fondo, el de arriba donde flotan las nubes ocres, y el de abajo con una maraña de pinceladas, verdes ocres, grises. Al mirar estas dos pinturas y hacer estas lecturas figurativas, vemos que tienen conexión con el paisaje y la naturaleza, con la fuerza y energía de ésta y con el movimiento. Por eso, pintar es un ejercicio de empatía con lo que te rodea, y con el disfrute de la pintura como materia y color, permitiendo sacar emociones escondidas, y proyectarlas sincronizándolas con lo visible, creando así nuevos paisajes, nuevas pinturas.
JCuenca
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